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Tu voto · The Book Project

La propuesta de Felipe Giner Gran

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Una mancha roja recubría el edredón de la cama. El silencio se había hecho con toda la habitación y apenas se escuchaban unos pequeños chasquidos de una cámara fotográfica. Salpicaduras de sangre goteaban de un cuadro que colgaba de la pared encima del "nido matrimonial". Algunas voces comenzaron a percibirse en aquella escabrosa suite del Hotel, aunque paulatinamente el revuelo se hacía más intenso. Vocablos típicos de la jerga policial inundaban todo el dormitorio y bajo una nube blanquecina visualizaba el rostro de un hombre que tenía el cuerpo desnudo salpicado de sangre. Veía todo borroso sin poder distinguir los rostros de los agentes que tomaban muestras de las pruebas evidentes de la muerte. La niebla fue desapareciendo despacio hasta que pude visualizar con seguridad la cara del ser humano que ya no respiraba vida. Suspiré profundamente, me fijé bien y observé que el cuerpo era el mío. Estaba levitando en el arie mirándome a mi mismo. Me asusté tanto que intenté gritar, pero algo me lo impedía. Nadie parecía escucharme, mi voz no fluía de mi garganta y no tenía forma de comunicarme con las personas que estaban alrededor mío. Note como si alguien estuviese zarandeándome en aquel instante y desperté por los gritos de mi mujer. Estaba empapado de sudor y Alejandra me explicó que no conseguía despertarme a pesar de incluso darme unas bofetadas para intentar hacerme reaccionar. Ya eran sucesivas noches las que se repetía una y otra vez el mismo sueño. Creía a ciencia cierta que se trataba de un presentimiento, como si algo terrible me fuese a suceder. No estaba seguro si pudiera ser un aviso de algún ser espiritual acerca de mi muerte o si por el contrario auguriaba años prósperos venideros. Me decantaba por pensar de forma catastrófica, acudiendo al trabajo asustado, cruzando la calle creyendo que me iban a atropellar, sopechando de la gente que me daba un empujón en plena Gran Vía de Madrid de forma inocente. Hasta llegué al límite de visitar a un psicólogo dejándome todavía más confuso de lo que me encontraba...